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Dentro de la religión católica, apostólica y romana, está establecido el Sacramento del Matrimonio. El Concilio de Trento (siglo XVI) lo define como la unión conyugal del hombre y la mujer, contraída entre dos personas capaces de ella según las leyes, y que les obliga a vivir inseparablemente y en perfecta unión.

Santo Tomás explica las  finalidades del mismo y que cada una tiene sus leyes: el fin de la naturaleza de propagar perpetuamente el género humano, manifestado por Dios al decir a Adán y Eva en el Paraíso “creced y multiplicaos”; el fin civil que persigue el bien de la sociedad y su orden, razón por la cual el soberano puede establecer impedimentos dirimentes a los matrimonios, más no puede cancelarlo como contrato por ser instituido por Dios;  y el fin de la iglesia y su beneficio que se rige por los cánones y disposiciones eclesiásticas, otorga “gracia” como los otros sacramentos, es signo visible de la unión de Jesucristo con su iglesia y fue instituido por El. No obstante lo anterior, refiere el Santo, se trata de un contrato único y no de tres diferentes.

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 El  principal propósito del Concilio de Trento y el decreto Tametsi que lo reglamentó, fue acabar con los matrimonios clandestinos, y las formalidades que instituyeron para contraer matrimonio fueron las siguientes:

La capacidad, es decir que no dé lugar a impedimentos (que provengan de una impotencia natural, de la falta de consentimiento y la cualidad de las partes).

El consentimiento legítimo, libre y útil de las partes.

La presencia del párroco y dos testigos.

Formalidades que lo preceden: esponsales, proclamas y confesión.

  • El esponsal es la palabra de un matrimonio a futuro. Podía darse por medio de unas arras o un anillo en señal de la promesa que se hace de matrimonio, de palabra recíproca (“yo te tomaré por mujer y tú a mí por marido”), por carta o por procurador especial (un tercero). Su efecto era la obligación de cumplir la promesa dada y el impedimento de honestidad pública (un hombre no puede, sin lastimar la decencia y la honestidad, casarse con una joven a cuya parienta había dado esponsales o con la que se había desposado aunque no hubiese consumado el matrimonio)  así, un hombre que ha contraído esponsales con una soltera o viuda, no puede casarse ni con su hija, ni con su madre, ni con su hermana.
  • La proclama: es la publicación que se hace en la iglesia el día festivo, al tiempo de la misa mayor (solemne, parroquial), de los nombres y cualidades de las personas que quieren casarse, para que si alguno supiera algún impedimento lo denuncie. Se debían hacer por tres veces en tres días de fiesta seguidos (domingos o días de obligación, no en días de fiesta de devoción) y repetir en 3 meses si el matrimonio no se efectuaba en ese tiempo. Las proclamas se hacen en la parroquia de cada contrayente donde tienen su domicilio. En dichas proclamas se especifica: los futuros contrayentes con nombres y apellidos paterno y materno, su parroquia, país, condición y estado, se expresa cuáles son sus padres, si son vivos o difuntos, y se indica si es la primera, segunda o tercera amonestación.
  • La confesión como requisito previo a la recepción del sacramento.

Formalidades en la misma administración del sacramento. -estas ceremonias litúrgicamente deben hacerse en la Iglesia desde la salida del sol hasta el mediodía-:

  • Bendición del anillo que el sacerdote da al esposo, y que pone éste en el cuarto dedo o anular de la mano izquierda de la esposa.
  • Las monedas que el sacerdote bendice, y que el esposo da a la esposa.
  • El sacerdote hace poner la mano derecha del esposo en la de la esposa, para manifestar que debe ser el primero en guardar la fidelidad que le promete.
  • La celebración del sacrificio de la misa, para obtener las gracias unidas a la celebración de este sacramento.
  • La ofrenda de los dos esposos, con una vela en la mano.
  • El velo o paño que se extiende sobre la cabeza de los casados -ceremonia muy antigua-. En ese momento el sacerdote ruega al Señor bendiga a los esposos con la abundancia de sus gracias. No aplica si la esposa es viuda, o soltera que ha perdido su virginidad.
  • La Paz que el sacerdote les desea, como el mayor bien de los matrimonios cristianos.

Los efectos del matrimonio, además de las gracias recibidas, son: la unidad, la indisolubilidad, la honestidad, la legitimación y los efectos civiles (autoridad marital y paternal, la dote, la comunidad de bienes, los derechos de sucesión natural y los demás que se deriven civilmente).

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A partir del Concilio de Trento (1545-1563) se dispuso que los párrocos, curas, vicarios y rectores llevaran y conservaran los libros y documentos que dieran constancia de sus ministerios. 

REGISTROS PARROQUIALES RELACIONADOS CON EL MATRIMONIO, QUE PROPORCIONAN INFORMACIÓN GENEALÓGICA

 

  1. Los Libros denominados de “Informaciones Matrimoniales” de cada parroquia.
  2. Los libros de registro de las partidas de Matrimonio de la parroquia.
  3. Los archivos de las Dispensas otorgadas -cuando fuere el caso- para permitir los matrimonios.

 

MARÍA EMILIA NARANJO RAMOS

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