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Cuando me refiero a un viaje genealógico, quiero decir que es aquel cuyo fin es visitar un sitio de interés en la historia familiar para obtener información sobre alguno o algunos de los antepasados. Es una herramienta más de la investigación genealógica, pues nos lleva a encontrar información de diversas fuentes, como partidas parroquiales, registros institucionales, documentos notariales, fotografías, entrevistas, libros, álbumes, cartas y artículos, que contextualicen su historia y a recorrer en cierta forma los pasos de nuestros ancestros.

En este artículo  relataré la razón de mi viaje al municipio de Agua de Dios en el departamento de Cundinamarca  (para contextualizarlos), proporcionaré información de interés general si usted planea un viaje genealógico y contaré cosas que pueden ser útiles para quien haya tenido un pariente que por sufrir esta enfermedad hubiera sido recluido allá.

MI BÚSQUEDA PERSONAL:

En el año de 1922 desde el municipio de Calarcá, fue escoltado a Agua de Dios mi tío bisabuelo, el presbítero Luis Gonzaga López Herrera, por presumiblemente estar afectado con la Enfermedad de Hansen, o Lepra. Era común en esos años la existencia de “cazadores” o inspectores sanitarios que eran contratados para “cazar” y trasladar a los leprosos a los sanatorios, o la escolta de la Policía para llevarlos como prisioneros.

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El Padre Luis Gonzaga había nacido, según relata su biografía del periódico “El Eco del Ruíz” (pg.275), en San Carlos, Antioquia, el 21 de abril de 1881; había comenzado sus estudios en la Escuela Apostólica de Santa Rosa (de Cabal), los continuó en el Convento de Cali y terminó en el Seminario Conciliar de Manizales. Recibió la Ordenación Sacerdotal por el Excelentísimo Señor Don Gregorio Nacianceno Hoyos en la Catedral de Manizales el 19 de marzo de 1908. Fue cura coadjutor de Pereira en ese mismo año, luego de Neira entre 1908 y 1913, para luego ser cura interino de Calarcá hasta 1922, año en que fue trasladado y comenzó a vivir en Agua de Dios.

Mi interés en él comenzó cuando mi amigo genealogista Felipe A. me relató su ida al archivo de  Agua de Dios y cómo encontró  la historia clínica y registro de entrada de su pariente al sanatorio, y posteriormente el Padre H. Nossa, un sacerdote joven inquieto por la historia del clero,  se interesó también en él, me ayudó a identificarlo en unas fotos antiguas que yo tenía y juntos comenzamos a desentrañar algo de su vida y su lucha espiritual enfocada en acabar con prácticas locales contrarias a la fe católica (espiritismo, rosacrucismo, etc) ;  gracias a esa búsqueda su retrato ahora se exhibe como un homenaje, en la “Galería de Párrocos” de Calarcá, y me inquietó a recopilar más información sobre este pariente, de quien se dijo que fue falsamente acusado de leproso, por sus enemigos. De manera que además, uno de los objetivos de este viaje era consultar su historia médica para constatar la existencia o no de signos y síntomas de la enfermedad. 

¿CÓMO SURGIÓ LA POBLACIÓN?

En el sitio denominado Los Chorros, cerca de Tocaima, existían unas termales que recibían el nombre de “Agua de Dios” y en 1870 un grupo de 60 personas que padecían la enfermedad de Hansen sintieron los efectos medicinales de estas aguas azufradas, y encontraron allí un remanso de paz donde quedarse a vivir, luego de ser rechazados en el pueblo vecino por sufrir esta enfermedad.

Debido a la concepción que se tenía de esta enfermedad para la época, el Estado decidió confinar en cuarentena permanente a todas las personas con Hansen en tres lazaretos a lo largo del país: Caño de Loro (Bolivar), Contratación (Santander)  y Agua de Dios (Cundinamarca), se emitieron normativas para la creación de los sanatorios y los mecanismos para aislarlos de sus comunidades y familias, no podían tener propiedades, y se les retiraban sus derechos civiles y ciudadanos, manejo indefinido a que debían someterse, de acuerdo con las prácticas internacionales vigentes en salud pública. En ocasiones,  al asignárseles su nueva cédula, se les permitía el cambio de nombre, por la verguenza que producía el estar allí.

Quien sospechara que otra persona fuera enferma debía por obligación reportarlo a las autoridades, y estos eran llevados a leprosarios como Agua de Dios, comunidad vigilada policialmente, cercada con alambres de púas, con puestos de control y donde nadie podía salir una vez adentro, y nadie podría entrar a visitar o sin un permiso especial. Aún cuando no se les permitía tener hijos, en ocasiones se autorizaban matrimonios u ocurrían embarazos, entonces los niños que nacían eran separados en enfermos y sanos, y estos últimos se entregaban a un familiar sano, a la casa de expósitos, a un alma caritativa o nodriza contratada, y muchos fueron entregados en adopción. No se permitía que los sanos estuvieran con sus madres o padres enfermos. Esta situación duró casi un siglo, pues no fue sino hasta 1963 que se modificaron las leyes, se suprimió el encierro autoritario y se determinó gracias a los avances científicos que no era necesario ese nivel de aislamiento de contagio para esa enfermedad; desde ese momento se elevó Agua de Dios de su condición de sanatorio a la categoría de municipio.

COMO LLEGAR

Por carretera, después  de Tocaima se atraviesa el Puente Nariño, moderna construcción que reemplazó al antiguo Puente de los Suspiros. Es un puente relativamente largo y de dos carriles que cruza el río Bogotá. El clima es caliente y la geografía relativamente plana;  10 Kilómetros adelante se encuentra Agua de Dios.

EL PUENTE DE LOS SUSPIROS. Patrimonio histórico y cultural.

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Recibió este nombre por los suspiros acongojados de las familias que se despedían para siempre de sus enfermos y los suspiros de resignación de los pacientes… Construído en 1862, recorrí esos 120 metros de ida y de vuelta con el corazón estrujado, pensando en el dolor acumulado en aquellas estáticas piedras y al mismo tiempo en la dinámica del agua corriendo con mucha fuerza debajo de este puente, como un recordatorio de que la vida cambia, se refresca y transcurre a un ritmo natural… Me imaginé a mi tío bisabuelo afrontando su nuevo destino con resignación cristiana, pero también aceptando dolorosamente un futuro de encierro y aislamiento…

El escritor, político y poeta Adolfo León Gómez quien vivía allí desde 1918, refiere en su obra “La ciudad del dolor: ecos del presidio de inocentes” (Bogotá: Imprenta M. Rivas, 1923) :

Ciudad del Dolor1923

“… Bajo un sol de fuego que calcina el cerebro, con una sed devoradora, con dolores en el cuerpo que acrecientan la tortura del alma, por un camino desierto, cuya arena asoleada quema los pies, y entre una escolta de polizontes, avanza la caravana infernal […]. Nada más triste y más horrible que ver avanzar por aquel camino desolado mujeres, ancianos y niños enfermos agonizando de fatiga, sin que haya nadie que les ofrezca un pan o un vaso de agua, y que antes bien suelen ser maltratados, insultados y amenazados cuando se atreven a acercarse a alguna casucha a pedir un auxilio”…

ARCHIVO HISTÓRICO EN “EL CARRASQUILLA”

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El Edificio Carrasquilla, cuyo nombre recibió por el médico Juan de Dios Carrasquilla, es el lugar donde actualmente se encuentran los archivos de los pacientes con Hansen. Para acceder a los archivos debe contarse con autorización previa. Solicitar mediante carta o correo electrónico este acceso, la razón por la cual se quiere conocer la información, y demostrar el parentesco con la persona de la cual se quieren encontrar datos en el archivo. Anexar fotocopia de la cédula o documento de identificación. Allá refieren estar dispuestos a buscar para uno, si no se puede ir en persona. Descubrí que existen documentos desde finales de los años 30 y del 40 para acá, muy completos y organizados. El archivo cuenta con personal y medios que le han permitido aplicar normas archivisticas para salvaguardar este patrimonio. Pero no fue así antes: algún Alcalde decidió quemar como basura muchos archivos antiguos, y queda una lista escueta guardada con mucho celo, de las personas a las que pertenecían esos archivos quemados…. Y aún persiste una que otra historia, documento, o fotografia curiosa o de interés histórico que se guarda por esta misma razón…

Anteriormente, tal cual refiere el poeta Gómez antes mencionado, el edificio Carrasquilla funcionó como Hospital, donde en alguna ocasión en esos años 20 el tratamiento a los pacientes “Fue un desastre. En un sucio y desmantelado salón, única pieza no vacía de ese abandonado y ruinoso edificio que costó un dineral a la República, desfilaban uno tras otro multitud de enfermos, agravados unos, en buen estado otros, viejos, niños y de todas clases y categorías (pues a muchos les había llegado medicamento por pedido directo y pago personal), ante el practicante enfermo que, con no pocos pinchazos les iba poniendo sucesivamente la inyección, ante el médico que, a prudente distancia, no hacia sino mirar. De brazo en brazo y con la misma aguja ya roma y sangrienta, con la misma venda, sin examen, sin estudio, sin considerar las diversas condiciones y circunstancias de los pacientes, se les introducía el ginocordato en las venas, que a poco quedaban obstruidas. Nada más anticientífico, más repugnante, más rudimentario. Además resultó, según informe escrito que envió el doctor Montaña de Bogotá al señor Evaristo Quijano, que el polvo, disuelto quién sabe cómo, que nos estaban introduciendo por las venas, era el que debíamos tomarnos por la boca a falta de las tabletas que el tratamiento prescribía y que los leprólogos de Agua de Dios no conocían aún, pues quien se las hizo conocer después fue la señora de Matéus, porque se las había recibido directamente. De modo que al que no tenía la enfermedad, allí se la suministraban de otros brazos y al que la tenía, fácil era que le proporcionaran otra por añadidura” …

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En esa época el tratamiento farmacológico para la Enfermedad de Hansen estaba basado en el Aceite de Chaulmoogra, tanto por vía oral (refieren que era repugnante) como en unguento y en inyecciones muy dolorosas, y sus efectos secundarios eran muy fuertes. Los médicos no podían obligar a los pacientes a seguir el tratamiento de manera crónica, ellos podían escoger como ser tratados, y además llegaban con frecuencia charlatanes a probar terapias, a los que se sometían los pacientes.

Dichos tratamientos eran escasos y a veces, experimentales. Narra el poeta León Gómez, en su testimonio, que en veinte meses de permanencia no se le realizaron exámenes, ni se le prescribió ningún régimen de vida, ni se le practicó ningún tratamiento, ni le llegaron desinfectantes, nada. y que hubo “de servir de conejo de laboratorio por algunos días, a causa de que con inmenso bombo y precedido de inaudita fama se anunciaba otro tratamiento infalible: el ginocordato. Todo el mundo esperaba la redención con la misma fe vivísima con que años atrás según cuentan, había esperado el Lazareto el tratamiento también infalible del charlatán Ángel García, quien, con otro caballero industrioso, sacó de allí un dineral y no curó a nadie. ¡Ojalá hubiera curado a alguno, si no de la enfermedad, siquiera de la manía de creer en explotadores de remedios infalibles!” (1923, 31).

Tristemente, años después de su muerte en Agua de Dios, se demostró que el poeta León Gómez no había sufrido de lepra….

Actualmente se cuenta con un pequeño y curioso Museo Médico de la Lepra, donde se hacen visitas guiadas. Hay fotos, exposición de las monedas llamadas “coscojas” que se utilizaban expresamente dentro de Agua de Dios, aparatos e instrumentos médicos y registros antiguos.

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Existen unas pocas cajas a las que difícilmente se tiene acceso, donde se guardan sin un orden específico antiguos y curiosos documentos como partidas de bautismo y registros de niños nacidos en el sanatorio, certificados de nupcialidad, unas tarjetas tipo  kardex con los datos de ingreso de pacientes desde los años 20…infructuosamente no encontré a mi tío bisabuelo en ninguno de estos registros, entonces decidí ir al Archivo Parroquial, a tres cuadras de allí…

Continuará…

MARIA EMILIA NARANJO RAMOS

BIBLIOGRAFIA

http://www.wikiwand.com/en/History_of_leprosy

http://www.banrepcultural.org/biblioteca-virtual/credencial-historia/numero-219/anecdotas-y-dramas-los-sufrimientos-de-adolfo-leon-gomez

ADOLFO LEÓN GÓMEZ Y EL PRESIDIO EN EL PRIMER CUARTO DEL SIGLO XX EN COLOMBIA.  Ricardo Garzón Cárdenas Instituto Latinoamericano de Altos Estudios-I DOI: 10.14718/NovumJus.2017.11.1.5

Anécdotas y dramas: los sufrimientos de Adolfo León Gómez 

Bibliografía sobre Lepra y Lazaretos en Colombia 

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